miércoles, 31 de diciembre de 2014

Radios distantes.

Te conocí
Un día de invierno
Con el corazón de hielo
Así como mis manos
Que le cubrían de persistente afán.

Te conocí
Como si fuera abril
De multiplicado febril
Como murallas
Que entibian mi suerte
Que me abrazan y mecen
 por mi planeta rojo celofán.

Te conocí
de pixeles y pantallas
puntitos de mantarayas
de radios infinitos 
que enarbolan nuestra distancia.

No me explico mi valentía
para afrontar el agonía
que me significa entablar
parrafadas con extraños
y más si son cizaños, racimos
asî como mis inseguridades
más hemos llegado lejos
para haber sido una suerte recíproca
un dialogado sin principio, sin fin
tentaciones no faltaron,
más las ganas se dispersaron
con el objetivo
de una sola mente.

Más de repente
se tornó algo enrarizado,
sentimientos se encarnaron
en el cuerpo de una carta
que rebuscadamente inentó comunicar
Lo que hubo que realizar igual
explícitamente,quizás.

No fue del todo exitoso
Pero no se estancó
más creció como un niño
que nació una noche de lluvia
entre el ostento de las fieras
y embriaguez de las malezas
donde sin pensarlo,
 ocurrió lo anhelado
más esa semana 
comprendí lo que es querer
de tal manera 
en que el mundo te parece bello.

Así mil destellos
 brotan de la cueva del sentimiento,
 completan una pieza aparentemente incorpórea,
 adormece mis raciocinios, 
más fugaz que el viento,
que la luz,
 terminó forzadamente, 
fue tan de repente!
 y sacó mis resquemores,
 suplicios a flote.

Entonces es cuando te repito en mi cabeza...
nunca quiero perderte,
 nunca quiero perderte.