Cuando te traspaso mis rayos
amanecen mis planetas,
se refleja tu astro en mi noche,
me brotan enredaderas en manojos de plumas.
Cuando eclipsan los días
se vuelven galaxias,
anillos de fuego desprenden
mis redes carboxilas,
se asientan alejando la bruma
trasladan y traducen la negrura
en tenebrosos coches.
El diablo en mi oído,
me rodea y empuja,
las órbitas se desorbitan,
pierden la lucidez de su camino,
pero al encontrar entre lanas de aguja,
alevillas vuelan,
arrastrando arcoiris matutinos.
¿Por qué el encuentro en el universo?
siendo la perla opaca distante
que los planetas no miran,
¿Por qué el sol ocasa?
Habiendo tantas dunas
Habiendo tantas dunas
que con tu cálida brisa germinan los versos
y más de uno,
pero podría alcanzarte con un extremo
con mis raíces en tierras engalgadas,
duermo que vuelo y te rozan mis rosas,
que no arrancan gotas así de rojas
como alguna vez expectaba,
ahora sin titubear cedo
mi cielo a las rocas,
sucumbiendo al hallar
que al sol no invitaba.