Hoy tuve un sueño muy bonito.
Era mi época favorita del año, venías a mi casa.
Durante esas festividades últimamente me gusta celebrarlo con varias personas ; prácticamente me es mucho más importante que mi propio cumpleaños. Pero no, ese día no había llegado nadie, sólamente tú. Esperábamos impacientes a las personas que acudieran a asombrarse con las decoraciones de mi antejardín, aunque el día transcurría y no llegaban muchos niños a pedir sus anhelados caramelos.
Me extrañaba bastante, pero eso no era impedimento para distraerme contigo. Era como volver a sentirme niña, volver a sentirme feliz, plena.
No puedo decir que soy infeliz en estos momentos de mi vida, para nada, pero siento que una parte de mí ha muerto, una parte que podía tener en compañía tuya. Esa inocencia y complicidad desinteresada, de esas que ya no se puede tener contigo, ni nadie más. Asumo con total tranquilidad la distancia que hemos tomado desde hace años, la una de la otra, pero es algo que jamás he querido aceptar, jamás he querido dejar ir. Aún duele un poco, sobre todo cuando los esfuerzos para mantener una amistad fuerte, dejan de ponerse en evidencia y ser equitativos.
Es algo que jamás en la vida he vuelto a tener, y a veces lo extraño demasiado. La vida hoy en día, las personas que me pone en frente el destino, el karma o tal vez la coincidencia, no puedo sentirlas reales, incondicionales, con sentimientos buenos, permanentes. Probablemente también es mi culpa, y partes de mi misma personalidad ponen barreras para que lleguen personas que puedan despertar en mí esos sentimientos que tanto extraño, pero algo en mí no puede hacer más de lo que hace actualmente.
No sé qué habrá pasado en tu vida para desviar tanto tu camino del mío, y me alegra que lo puedas construír a tu manera, sin tapujos, acompañada de las personas necesarias de las que te quieres (y puedes) rodear. Está perfectamente bien, y yo lo haría si pudiera.
Las últimas veces que nos vimos era tangible lo diferentes que se había tornado una de la otra, y esa sintonía que ya no existía. Sé que las cosas jamás podrán volver a ser como tal, está bien y lo entiendo, sólo tengo para decir que en lo más recóndito de mi existencia, de alguna u otra forma, recuperar esos bellos sentimientos que alguna vez lo iluminaron.