sábado, 10 de septiembre de 2016

crisálida canción

El frío recrudece
 así mis dudas crecen,
descifrando tus entretelas
perturbadoras que nunca cesan
sinfonías sumergen mis sentidos
aturdiéndome día a día 
donde un nuevo triturador
el meollo siempre estremece.

Orugas miran mis alas,
 mariposas no las ven,
 no soy un ángel,
no sé qué soy,
miro el reflejo y no veo nada,
dedos y coagulaciones manchadas,
alzo mi cuerpo y logro volar,
me digo que no
y en el suelo vuelvo a parar.

¡Volando,volando,
el murciélago se ha ido,
qué ingenua, que ingenua,
sola en tierra me ha cedido,
en quién había más creído
y me hizo comprender mi ser
con la fuerza de alas rotas,
sola en tierra me ha cedido.

Las orugas no pueden conmigo,
mariposas jamás podrán
peor; recortándomelas digo
que ya no lo intentaré jamás.

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