Hola a todos, ésta historia la hice para un trabajo de mi colegio, y personalmente me gustó mucho, y no fui la única que opinó lo mismo; lo guardé en una carpeta,pero se me perdió,así que la tuve que escribir de nuevo solamente con lo que recuerdo de cómo era :c eso sí, está escrita de la manera más similar posible a la original, espero que la disfruten (:
Había una vez, un niño tendido en la inmensidad de un campo de hortalizas, quien no hace mucho logró despertar y se encontró allí,en la más mínima soledad, perdido en la espesura e infinidad de un lugar desconocido.
Primero se levantó, se sacudió el ropaje, y de repente, con suma preocupación, se tocó el pecho; lo sentía vacío, algo ya no estaba en su lugar:
era su alma,faltaba una mitad de su preciada alma, ¿a dónde pudo haber ido?.El niño comenzó a buscar y buscar entre las raíces,matas,hojas y arbustos pero no encontró nada, comenzó a desesperar y a correr, ¿qué podía hacer ahora? totalmente solo, y sin la mitad de su espíritu; el niño lloraba y lloraba, gritando y corriendo hasta tropezar con una piedra,caer y perder la conciencia.
Cuando abrió sus ojos, pudo ver un par de zapatos, que formaban parte de las piernas de alguien, y ese alguien observaba detenidamente y algo sorprendida,a nuestro amigo.
-¿Quién eres?- preguntó una voz; pertenecía a la de una niña, la que se acomodaba flores en su largo y hermoso cabello, era la dueña del calzado en cuestión.
-Ya no lo sé- Respondió el muchacho,confundido, mientras se tocaba la cabeza, con una expresión de dolor en el rostro, a la vez mirando a la chica.
-Por casualidad,¿has visto la mitad de un alma? se me perdió hace un rato,¡y realmente necesito encontrarla!- añadió.
-No,no he visto nada semejante a eso, pero...yo vivo aquí, en éste lugar fui criada y lo conosco al revés y al derecho,si quieres,podría ayudarte a buscarla.- respondió la niña, extendiendo su brazo hacia el joven, ayudándolo a pararse.
-Claro, ¿por qué no?- Dijo el chico, aferrándose del brazo de la muchacha, a la vez que la miraba, sonriéndole.
Entonces, la chica comenzó a caminar y detrás de él iba el niño, que seguía cada uno de sus pasos, buscando y buscando entre cada rincón posible.
Así,el tiempo iba pasando y los chicos incanzablemente continuaban su travesía,sobre todo el niño, empeñadísimo en encontrarla,
pero poco a poco, el pedazo de alma le dejó de hacer falta.
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