viernes, 26 de abril de 2013

Carabelas.

 Navegando siempre voy
adormecida siempre estoy
divagando cada acción
y palabras con tensión
ya quemás mi contención
se traduce en mil pellejos
 vestiduras, bendiciones
en mi experiencia,
maldiciones.

Construyendo mares
fatigando las paredes
reventando los portales,
aplastando miocardios,
no interesan daños cuántos
aventando a otro lado,
todo aquel que no pertenezca,
y aunque egoísta me parezca,
en  instantes claves se me olvida
consumida a fuego lento
y avivada con el viento.

Pieles transgisidas
poco espacio me cubrieron
y de grano me sirvieron
sólo para retardar el llanto,
de una noche donde cantos
predominaban cada tanto,
incrustada a una ajorca de santos
creación del caos deplorando.

Es fácil darse cuenta
qué correcta carabela,
 al estremecerse contra rocas
donde se agotan las linternas,
y abajo la tormenta
aullando cuando lamenta
al casi hundirse
llega lenta,
y si en la bruma
 relámpagos aumentan,
hasta ellos nos presentan
con amor  su refulgencia.

¿Qué sucede con ésta
máquina perversa,
que se fue construyendo
con anclas de estroncio ,
en el muelle junto al resto?
Pero al más mínimo soplo,
ya no queda rastro y rezongo.




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