En Julio comenzó todo.
tras colisionar junio, del mismo modo,
una nueva auto lucha derramó
dentro de la monotonía y amplitud de tonalidades,
de maniobras y barbaridades,
cuyo fin a los medios sorprendió
tras la permanencia al sucumbir el mar,
de lo que formó aposentos de lodo.
En ellos cruzaban turistas,
caminando por sus techos,
arañando las ventanas,
crispando sus paredes,
y forzando sus estrechos,
sin empuñar alguna vez en la puerta,
con un reino en la mano y sus maltrechos,
la utopía que este encierra y sus desechos.
Mas la duda personifica
lo que cruzar el puente significa,
no el desertar mediante el suicidio
allá abajo en las aguas
infestadas de cocodrilos,
que de tan solo mirarlos pierdes los brazos.
Así han llegado extranjeros a probar su nobleza
mas su rey,
empeñado presume
una esfera de cristal y su belleza,
siempre clavado en el trono asume
que sera solamente suya,
agarrándola
con todas sus fuerzas,
aferrándola a sus ropas tersas
y su inexistente corazón.
Mas ahora se ha levantado
tras ocurrir una explosión
de pronto todo lo que había forjado
súbitamente desapareció
una doncella le ha llevado
una fiera enjaulada que con respeto admiró,
ya que por primera vez hubo majestuosidad ante sus ojos.
La criatura pendenciera
puso a prueba mutua
puso a prueba mutua
el regalo de su esfera,
triunfo y despojos,
triunfo y despojos,
entonces se vieron envueltos en halos
que se interceptaron
en la ruptura del ensimismamiento,
del rey en sus aposentos,
y el fin de su egoísmo.
O mas bien el comienzo del homicidio
de su constante miedo,
el ceder de su esfera,
a una desafiante fiera
que tal vez si aprendía a conocer
y querer
tal como sintió en ella al percibir
lo feroz que en el fondo no era.
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