viernes, 26 de abril de 2013

Crisálida

El frío recrudece
tanto así mis dudas crecen,
descifrando tus entretelas
no sin antes mirar dentro,
siendo un tanto perturbador
el  hecho que nunca cese,
siendo cada día otro triturador
por el que el meollo siempre estremece.

Orugas miran mis alas,
las mariposas no las ven,
 no soy un ángel,
no sé qué es,
miro el reflejo y no veo nada,
dedos de coagulaciones manchadas,
alzo mi cuerpo y logro volar,
me digo que no
y en el suelo vuelvo a parar,
las orugas no pueden conmigo,
mariposas jamás podrán
peor; recortándomelas digo
que ya no lo intentaré jamás.

Un día mientras paseaba, 
a un ave logro avistar,
-¿Por qué no despegas pronto?
-¡Deja ya de molestar!
entonces creí al fin conocer
lo que me hizo comprender
cómo era mi ser,
al ofrecerme entonces;
una tarde al caminar.

¡Volando,volando,
el murciélago se ha ido,
con la fuerza de alas rotas,
sola en tierra me ha cedido!.

¡Qué ingenua! , ¡Qué ingenua!





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