lunes, 14 de julio de 2014

Baladí

No tengo el claror 
ni la fortaleza,
ni de mis complexiones,
ni delicadezas,
ni resoluciones,
ni de sensaciones,
que urdan mi talle y me hagan sentir abierta,
no hablando de perversiones,
si no de decisiones,
es que soy tan confusa
 porque mi mente difusa,
juega con las conmociones.

Reinan en los entes,
 que me llegan a percibir,
siendo tan monótona, 
tan superficial, tan ficticia
desvelando lo que todos quieren divisar
abatiéndome tal vez,
desarrollándose,sucediendo otra vez.

Es que ahora la misoginidad  tegumenta
en la estropeada mocedad,
anteponiendo alfanje y broquel
por bullentes borbotones,
resistiendo el medrado granel,
opacando los grandes ocelos,
ante la irremediable inclusión,
del rótulo de la aglomeración.

Atormenta y rasga
 todos las estatuas y trofeos que esculpo
a veces machacando cándidas granas
cuando lo superfluo de lo que estoy haciendo con mi vida,
me terminará matando,
porque al menos ahora,
acaba con cada ápice que deslizan libres por mis paredes,
volviendo como diluvios,mares, que me empapan y centrifugan
todo lo que creí que era bueno,
todo lo que creí ser verdadero.  

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