No tengo el claror
ni la fortaleza,
ni de mis complexiones,
ni delicadezas,
ni resoluciones,
ni de sensaciones,
que urdan mi talle y me hagan sentir abierta,
no hablando de perversiones,
si no de decisiones,
es que soy tan confusa
porque mi mente difusa,
juega con las conmociones.
Reinan en los entes,
que me llegan a percibir,
siendo tan monótona,
tan superficial, tan ficticia
desvelando lo que todos quieren divisar
abatiéndome tal vez,
desarrollándose,sucediendo otra vez.
Es que ahora la misoginidad tegumenta
en la estropeada mocedad,
anteponiendo alfanje y broquel
por bullentes borbotones,
resistiendo el medrado granel,
opacando los grandes ocelos,
ante la irremediable inclusión,
del rótulo de la aglomeración.
del rótulo de la aglomeración.
Atormenta y rasga
todos las estatuas y trofeos que esculpo
todos las estatuas y trofeos que esculpo
a veces machacando cándidas granas
cuando lo superfluo de lo que estoy haciendo con mi vida,
me terminará matando,
porque al menos ahora,
acaba con cada ápice que deslizan libres por mis paredes,
volviendo como diluvios,mares, que me empapan y centrifugan
todo lo que creí que era bueno,
todo lo que creí ser verdadero.
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