lunes, 1 de julio de 2013

Hojas empapadas

El mar
arrulla mis pies,
arrastra todo lo que toca,
arrasa todo lo que pronuncia su boca,
 lleva todo consigo
excepto a mí
quien sobra como único testigo.

Sin pieles de abrigo
sólo ráfagas de nebulosa,
se transforman en un amigo,
me alza y orienta fabulosa,
me atora en un caer de hojas
con arenillas de trigo,
me enciende,
para luego apagarme,
no comprende
que sin caminar ya he de agotarme.

Me asfixio
silbando jugo de moras,
se tamiza
 forjando trozos de litio,
que llueven cada segundo,cara hora
hasta volver a su sitio
se traga en forma de pistolas
en la comodidad de una píldora imaginaria
que imaginariamente funciona.

Se mimetiza con el azul de las aguas
¿O es incoloro,realmente?,
añil como el cielo
 que en cierto momento fragua
apuntando y anunciando la batalla
con trompetas que tocan los peces,
y corren a refugiarse las siluetas
que no son capaces de nadar a Marte.

Y si no es satisfacente
se traspasan los mapas
con líneas subyacentes
que atraviesan lo que todo atrapa,
irrumpiendo el temple de las almas
y la candidez de sus faroles,
¡No alcen sus manos al viento!
¿No ven que se entierran más los estoperoles?

Pergaminos, pergaminos
¿Cuál será tu destino?
los tsunamis en el lecho pitoniso
derrocaron el patrocinio,
¿Qué polvo más se puede levantar?
ya no evidencia ningún dominio,
truena crispando el exterminio,
y las banderas al descubierto
señalan el próximo genocidio.



                                                

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